Cantabria esconde diez rincones verdes donde naturaleza e historia se dan la mano, ideales para pasear sin prisa y descubrir otra cara de la región. Desde bosques centenarios hasta jardines históricos vinculados a grandes familias indianas, cada espacio ofrece una experiencia distinta, tal y como recoge el recorrido publicado por Turismo de Cantabria.
Parque de Alceda, en Corvera de Toranzo
En pleno corazón de los Valles Pasiegos, el Parque de Alceda es uno de los espacios naturales más singulares del interior de Cantabria. Su gran atractivo son los árboles centenarios —robles, fresnos y plátanos— que crean una bóveda natural perfecta para pasear en cualquier época del año. Se extiende junto al río Pas, cuyo sonido acompaña el recorrido, y cuenta además con amplias praderas, zonas de descanso y un histórico balneario cercano que recuerda la tradición termal de la zona. Es un lugar ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza en calma.

Parque de La Viesca, en Torrelavega
La Viesca es uno de los mejores ejemplos de recuperación ambiental en Cantabria. Situado entre los ríos Besaya y Saja, este parque combina naturaleza, biodiversidad y espacios accesibles para todos. Sus senderos señalizados permiten recorrer un bosque de ribera con alisos, sauces y fresnos, mientras se descubren pasarelas, áreas recreativas y zonas de descanso muy frecuentadas por ciclistas, familias y corredores.

Parque de Mataleñas, en Santander
Junto al Faro de Cabo Mayor, el Parque de Mataleñas ofrece algunos de los mejores miradores naturales de la costa cántabra. Sus senderos recorren praderas abiertas que desembocan en acantilados espectaculares sobre el mar Cantábrico, desde donde se puede contemplar la playa de Mataleñas o continuar hacia el campo de golf integrado en el entorno. Un lugar perfecto para disfrutar del mar desde la calma.

Jardines de Ocharan, en Castro Urdiales
Rodeando el Palacio de Ocharan, estos jardines destacan por su diseño elegante y su aire señorial, fruto de su origen como parte de una finca privada. En ellos encontramos esculturas, fuentes y una cuidada vegetación ornamental que invita a pasear con tranquilidad, y su ubicación permite combinar la visita con el paseo marítimo y el casco histórico de la localidad.

Jardines del Parque de la Naturaleza de Cabárceno
Más allá de su conocida fauna, Cabárceno ofrece una experiencia única a través de sus jardines: un recorrido libre para descubrir zonas verdes, senderos y miradores sobre el paisaje kárstico. Esconde en su interior un verdadero ecosistema de arbolado autóctono y de otros lugares del mundo —cajigas, abedules, hayas, pinos, castaños, alcornoques, magnolios, bambú y acebos—, una forma diferente de vivir el parque caminando y conectando con el entorno.

Castañar de Pendes, en Camaleño
En la comarca de Liébana, el Castañar de Pendes es uno de los bosques más especiales de Cantabria. Sus castaños centenarios, algunos de enormes dimensiones, crean un paisaje que cambia por completo con las estaciones. El sendero es sencillo y agradable, ideal para un entorno rural auténtico, y en otoño el suelo cubierto de hojas y erizos convierte la visita en una experiencia especialmente mágica.

Parque de Cupido, en Reinosa
En el centro de Reinosa, el Parque de Cupido es un pequeño pero encantador espacio urbano con mucha personalidad, cuyo nombre proviene de la escultura que lo preside. Cuenta con zonas ajardinadas, caminos cuidados y espacios tranquilos, siendo una parada perfecta para conocer el ambiente de esta localidad de la Comarca de Campoo.
Finca Marqués de Valdecilla, en Medio Cudeyo
Con 15 hectáreas, esta finca combina un gran jardín histórico con seis edificaciones construidas entre el siglo XVIII y principios del XX. Pasear por sus caminos es viajar en el tiempo y descubrir la vida de Ramón Pelayo de la Torriente, Marqués de Valdecilla. El sonido del agua en sus fuentes y la sombra de árboles centenarios crean un entorno lleno de historia, y uno de sus puntos imprescindibles es la Casa Blanca, antigua residencia hoy convertida en museo dedicado a su legado.

Parque de Las Llamas, en Santander
Es el gran espacio verde contemporáneo de la ciudad. Su diseño moderno integra lagos artificiales, pasarelas de madera y amplias zonas abiertas, y resulta especialmente interesante por su valor medioambiental, ya que actúa como zona húmeda donde habitan numerosas especies de aves. Cuenta además con carriles para caminar o correr, áreas infantiles y espacios para actividades al aire libre.

Parque Güell y Martos, en Comillas
Conocido popularmente como «el Parque de la Estatua», este espacio es uno de los rincones más emblemáticos de Comillas. Su nombre hace referencia al monumento dedicado al Marqués de Comillas, Antonio López y López, situado en una colina desde la que se obtienen bonitas vistas. Sus caminos entrelazan naturaleza e historia, y su cercanía al Capricho de Gaudí lo convierte en una parada imprescindible en la villa.

Un viaje para descubrir Cantabria con calma
Estos parques y jardines son mucho más que espacios verdes: son lugares donde parar, mirar con calma y conectar con la esencia de Cantabria. Desde bosques centenarios hasta jardines históricos o miradores frente al mar, cada parada ofrece una experiencia diferente, y todas invitan a disfrutar sin prisa de la naturaleza cántabra.
Fuente: Turismo de Cantabria
Para completar la ruta verde, mira las piscinas naturales de Cantabria y nuestra guía de qué ver en Comillas.
Si te acercas a la costa oriental, mira también la reapertura del yacimiento de Flaviobriga en Castro Urdiales.











