Si sigues la actualidad científica sobre la celiaquía, esta es una de las noticias más interesantes de los últimos meses: un equipo de investigadores ha demostrado que un fármaco experimental no solo protege el intestino frente al gluten, sino que también reduce sus efectos dañinos en el resto del cuerpo.
El estudio, liderado por las universidades de Oulu y Tampere (Finlandia), se ha publicado en abril de 2026 en la revista científica BMC Medicine y amplía los hallazgos de un trabajo anterior del mismo equipo, publicado en 2024 en Nature Immunology, que ya había demostrado que este fármaco protegía la mucosa del intestino delgado frente al daño causado por el gluten. El nuevo estudio es el primero en analizar sus efectos a nivel de todo el organismo.

¿Qué hace exactamente el fármaco?
El fármaco estudiado, llamado ZED1227, actúa inhibiendo una enzima del propio cuerpo llamada transglutaminasa 2 (TG2). Esta enzima modifica el gluten de una forma que, en las personas celíacas, desencadena la respuesta inflamatoria del sistema inmunitario. Al bloquear su actividad, el fármaco reduce esa respuesta inmunitaria dañina.
En el estudio participaron personas adultas con celiaquía que llevaban tiempo siguiendo una dieta estricta sin gluten. Durante seis semanas se expuso a los participantes a pequeñas cantidades de gluten, combinadas con el fármaco o con un placebo. Después se analizaron muestras de sangre (metabolismo de lípidos, proteínas y metilación del ADN) y se compararon con muestras de tejido del intestino delgado.
Los resultados mostraron que, en el grupo que tomó el placebo, el gluten provocó cambios claros en el metabolismo de los lípidos; en cambio, en quienes recibieron el fármaco, esos cambios quedaron prácticamente suprimidos. El fármaco también ayudó a que los perfiles de proteínas y la actividad epigenética en sangre se mantuvieran más cerca del estado habitual durante una dieta sin gluten.

Un hallazgo que va más allá del intestino
Hasta ahora se sabía que este tipo de fármacos protegía la mucosa intestinal. Lo nuevo de este estudio es que sus efectos se extienden también a otras partes del cuerpo, algo que los propios investigadores consideran un hallazgo científicamente relevante.
«Nuestro estudio publicado en 2024 mostró que el fármaco protege eficazmente la mucosa intestinal. Ahora demostramos que sus efectos se extienden a todo el organismo», explica el profesor asociado Keijo Viiri, de la Universidad de Oulu y autor principal del estudio.
Según los investigadores, en el futuro este tipo de fármacos podría complementar el tratamiento dietético, sobre todo en personas que se exponen al gluten de forma involuntaria (por ejemplo, por contaminación cruzada) o que siguen teniendo síntomas pese a mantener una dieta sin gluten estricta. El mismo equipo, liderado por Viiri, está investigando ahora cómo prevenir o reparar el daño en el epitelio intestinal causado por la inflamación, con el objetivo de reforzar la protección especialmente en pacientes de mayor riesgo.
¿Sustituye esto a la dieta sin gluten?
No, al menos no todavía. El estudio se enmarca dentro de un ensayo clínico internacional en fase de investigación, y el propio equipo lo plantea como un posible complemento a la dieta sin gluten, no como una alternativa a ella. Hoy por hoy, la dieta estricta sin gluten sigue siendo el único tratamiento eficaz para la celiaquía, una enfermedad autoinmune en la que el gluten desencadena una respuesta inflamatoria en personas genéticamente predispuestas. En Finlandia, uno de los países con mayor prevalencia del mundo, se estima que la padece en torno al 2,4% de la población.
Conviene tener presente que se trata de un fármaco experimental, todavía en fase de investigación clínica, financiado en parte por la farmacéutica Dr. Falk Pharma GmbH y por el programa de investigación Profi8 Health Dimensions de la Universidad de Oulu. Su disponibilidad para el público, si finalmente se aprueba, está todavía lejos.
Por qué importa esto para la comunidad celíaca
Muchas personas celíacas viven con el temor constante a la contaminación cruzada: esa pequeña cantidad de gluten que puede colarse en un plato «sin gluten» mal gestionado en cocina, o en un producto mal etiquetado. Un fármaco capaz de amortiguar el impacto de esas exposiciones accidentales, sin sustituir la dieta, podría suponer un colchón de seguridad adicional para quienes ya hacen todo lo posible por evitarlo. Es, en cualquier caso, ciencia en fase inicial: hará falta más investigación antes de que algo así llegue a las consultas médicas.
Sobre otras líneas de investigación, lee Celiacasa, la molécula desarrollada en Barcelona y si estamos cerca de una alternativa a la dieta sin gluten. Y para saber cuánto gluten puede activar la respuesta inmune, el estudio del umbral de 3 mg.
Fuente: Universidad de Oulu (Finlandia), nota de prensa oficial, y estudio original: Dotsenko, V., Le, H.H., Rajić, S. et al. «Therapeutic TG2 inhibition reverses systemic multiomic dysregulation in celiac disease», BMC Medicine (2026), DOI: 10.1186/s12916-026-04892-y.
¿Qué es la transglutaminasa 2 (TG2) y por qué es importante en la celiaquía?
La transglutaminasa 2 es una enzima del propio cuerpo que modifica el gluten de una forma que, en las personas celíacas, desencadena la respuesta inflamatoria del sistema inmunitario. Inhibir su actividad es la estrategia que sigue el fármaco estudiado.
¿Qué es el fármaco ZED1227?
Es un inhibidor experimental de la TG2 que se está probando en ensayos clínicos internacionales. Bloquea la enzima y reduce la respuesta inmunitaria que provoca el gluten.
¿El estudio demuestra que este fármaco cura la celiaquía?
No. El estudio muestra que reduce los efectos del gluten en el organismo cuando hay exposición, pero no elimina la enfermedad ni sustituye a la dieta sin gluten, que sigue siendo el único tratamiento disponible hoy.
¿Está ya disponible este tratamiento?
No. Se trata de un fármaco experimental, en fase de investigación clínica, financiado en parte por la farmacéutica Dr. Falk Pharma GmbH. Su posible aprobación y disponibilidad para el público está todavía lejos.
¿A quién podría beneficiar en el futuro, si se aprueba?
Según los investigadores, podría complementar la dieta sin gluten en personas que se exponen al gluten de forma involuntaria (por ejemplo, por contaminación cruzada) o que siguen teniendo síntomas pese a seguir una dieta estricta.











