Con la llegada del otoño y el frío, la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) ha publicado una guía centrada en cómo funciona el sistema inmunitario y qué cuidados adicionales conviene tener en cuenta cuando se convive con la enfermedad celíaca. El artículo, firmado por Tamara Parra, del departamento de Seguridad Alimentaria de FACE, y publicado el 23 de septiembre de 2026, repasa desde la biología básica de las defensas hasta recomendaciones prácticas para esta época del año.
Tres niveles de defensa, y uno especialmente ligado al intestino
Según explica FACE, el sistema inmunitario se organiza en tres niveles: las barreras físicas y químicas (piel, mucosas), la inmunidad innata, que actúa de forma rápida e inespecífica, y la inmunidad adaptativa, más lenta pero especializada, protagonizada por los linfocitos T y B. Este último nivel es el que «aprende» a reconocer amenazas concretas y genera memoria inmunológica.

La federación recuerda un dato clave para entender por qué la alimentación pesa tanto en la enfermedad celíaca: en torno al 70 % de las células inmunitarias del organismo se concentran en el tubo digestivo. En las personas celíacas, ese sistema comete un error de reconocimiento: identifica el gluten como una amenaza y desencadena una respuesta inflamatoria que acaba dañando las vellosidades del intestino delgado. De ahí que cualquier estrategia para «reforzar las defensas» en otoño deba partir, según FACE, de una premisa insustituible: mantener una dieta estrictamente sin gluten.
Recomendaciones de FACE para esta época del año
Sobre esa base, la guía de FACE propone varios cuidados complementarios, especialmente relevantes cuando baja la exposición solar y empieza la vida en espacios cerrados:
- Prestar atención a nutrientes como la vitamina D, el zinc, el selenio y las vitaminas A y C, que participan en la respuesta inmunitaria.
- Cuidar la microbiota intestinal incorporando fibra prebiótica y alimentos fermentados sin gluten.
- Dormir entre 7 y 8 horas, gestionar el estrés y mantener actividad física regular, tres factores que también influyen en la respuesta inmunitaria.
- Consultar con un profesional sanitario antes de introducir cualquier suplemento o cambio nutricional relevante.
FACE insiste en que ninguna de estas medidas sustituye a la dieta sin gluten estricta, que sigue siendo el único tratamiento eficaz frente a la enfermedad celíaca. Se trata, más bien, de cuidados adicionales de estilo de vida que pueden ayudar a que el organismo llegue al invierno en mejores condiciones, especialmente en un colectivo cuya mucosa intestinal ya trabaja en condiciones de mayor exigencia.
Por qué es relevante para la comunidad celíaca
Este tipo de contenido divulgativo de FACE es útil porque conecta dos planos que a veces se tratan por separado: la evidencia sobre cómo el gluten desencadena la respuesta autoinmune en el intestino, y los hábitos cotidianos —sueño, estrés, alimentación variada dentro de lo apto— que pueden acompañar (nunca sustituir) al tratamiento dietético. Con el cambio de estación, muchas familias celíacas retoman rutinas de colegio, trabajo y vida en espacios cerrados, un buen momento para revisar si la dieta sin gluten está cubriendo también estas necesidades nutricionales adicionales.
Puedes consultar el artículo completo de FACE, con más detalle sobre cada recomendación, en celiacos.org.
Este tipo de guías se suma a otros avisos recientes de FACE, como su denuncia sobre la falta de seguridad alimentaria para celíacos en los viajes del IMSERSO. Y si quieres profundizar en por qué la dieta sin gluten sigue siendo la base de todo, recuerda que la enfermedad celíaca está reconocida oficialmente como enfermedad crónica en España.











